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domingo, 19 de diciembre de 2010

CUANDO ROBAR ES UN TRABAJO

Las cárceles seguirán atestadas y probablemente se seguirán construyendo más en los próximos años, porque nadie se ha preocupado de los códigos del Hampa.

Los altos índices de reincidencia y la alta presencia de menores en actos delictivos, tiene relación con la poca atención a los aspectos informales que operan en la comisión de un delito.

Es claro que el marco institucional -formal e informal- determina las pautas de acción de todo individuo en un campo de actividad específico.

En el caso de la delincuencia como campo de acción, se produce una dualidad -una pugna- entre un marco formal amplio y totalizante, que es la legalidad del Estado de Derecho, y un marco informal, "los códigos del hampa" al que los sujetos que delinquen se someten individual y contextualmente.

ROBAR ES UN TRABAJO

Frecuentemente, las políticas anti-delincuencia se centran mayoritariamente en acciones posteriores a la comisión de un delito, y poco a prevenir éstos.

Se plantea aplicar con fuerza el marco formal del derecho sobre el cuerpo de los sujetos -la prisión, la detención- pero muy poco se hace en torno al marco informal en el que la mayoría de éstos fueron educados, se criaron, desarrollaron y se desempeñan en el medio libre.

Dicho marco informal es el que prevalece por sobre el respeto al marco formal legal, y la aplicación por parte del Estado del mismo mediante la privación de libertad, lo que se ve reflejado en la poca reinserción social y los altos índices de reincidencia delictiva.

Los bajos índices de escolaridad –no sólo por la ineficiencia estatal en ese ámbito- es un reflejo de esa pugna, con las prácticas del entorno social delictivo, internalizadas desde la infancia por los niños en riesgo social, que terminan por ser aceptadas y muchas veces naturalizadas por los sujetos en su vida adulta.Robar es un trabajo.

Es decir, el gobierno físico de los sujetos, su control mediante el marco institucional legal, se vuelve de corto alcance tanto en la reclusión y como en el medio libre, donde el campo delictual –el habitus- es hegemónico, debido a la existencia de un marco informal que gobierna psicológicamente las prácticas, intereses, acciones y contextos.

No es extraño entonces, que delincuentes encarcelados, aprovechando los vacíos e incongruencias del sistema penal, sigan delinquiendo a través de diversos medios que les permiten romper las barreras físicas de la prisión, como celulares, familiares, etc. Tampoco es infrecuente, que una vez cumplidas sus condenas, retomen sus actividades delictivas y se "reinserten a sus medios delictuales libres".

Lo anterior incide, en que el marco informal que se desarrolla en torno a actividades delictivas -que en definitiva lo son por ser contrarias al marco legal imperante- se conviertan en el marco formal que sustenta la instauración de una verdadera moral delictual.

Se produce entonces una especie de dimensión paralela a los espacios simbólicos donde el Derecho impera y donde la mayoría trata de desenvolverse.

CARCÉL, LA MORAL DELICTUAL FORMALIZADA

Bajo el punto de vista anterior, la cárcel se vuelve un espacio material donde las instituciones informales de la delincuencia se vuelven formales, y se convierten en ley interna para los reclusos e incluso de los agentes del Estado insertos en ella, como los gendarmes. En las cárceles impera la ley del hampa, la moral delictual, por sobre el Estado de Derecho.

La prisión se vuelve entonces, una especie de isla, donde la pugna entre la institucionalidad del Estado es vencida por la institucionalidad informal del hampa, que encuentra un espacio para expandirse, naturalizarse, fortalecerse y sobre todo reproducirse.

La cárcel deja de ser el lugar donde se pretenden transformar o eliminar las prácticas que son base del comportamiento delictual.

Con eso se rompen definitivamente los principios básicos de la cárcel, como lugar punitivo y de reinserción.

PD: ¿Cuán viable es un Política Pública que considera la utilización de la masa penal como mano de obra a concesión a empresas, mediante la racionalización del uso de la cárcel tanto para procesados como para condenados?

Es decir, cuan viable sería crear cárceles industria.


Jorge Gómez Arismendi

jueves, 14 de octubre de 2010

El Rescate a los Mineros y el Populismo



Elías Gutiérrez, estudiante de 1º año de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado comparte su reflexión sobre el provecho político que se le ha sacado al rescate de los 33 mineros.
Un tema así de contingente e importante, que merece atención y discución luego de ver a los mineros rescatados y en buen estado.

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Tanto la opinión pública como los más recientes comentarios que circulan en las redes sociales de Internet más populares (Facebook y Twitter) dan cuenta de un fenómeno digno de análisis.

Es una buena parte de nuestra sociedad la que ha variado en su apreciación respecto al actual Gobierno, de una postura negativa o neutra pasa a una positiva. Abundan las opiniones que rebasan de felicitaciones y halagos al Gobierno de turno, especialmente al Presidente Sebastián Piñera y al ministro Laurence Golborne. Tal parece que las gestiones del presidente y del ministro han suscitado mayores alegrías y excitan aún más el nacionalismo que el hecho mismo de que los 33 mineros hayan sido rescatados con vida de la mina San José.

Se ha sacado un provecho político inmenso al rescate, no en vano los familiares de los mineros atrapados acusaron al Presidente Piñera de utilizar su imagen para su propio beneficio[1].

El titular de minería Laurence Golborne desempeñó una labor digna de reconocimiento. Se debe dar el justo y merecido crédito correspondiente a la dedicación y a las acciones bien realizadas, pero considerar siquiera la idea de que este ministro se convierta en el próximo Presidente de la República resulta –por decir lo menos – imprudente[2], tales apreciaciones corresponden a excesos provocados por la catarsis colectiva más que a juicios objetivos.

Sube la popularidad del oficialismo, todo parece ser éxito y alegría; ciertamente los medios de comunicación social han hecho lo propio entregando casi exclusivamente (si es que no en su totalidad) información referente al rescate de los mineros atrapados en el yacimiento, incluyendo incluso programación en cadena nacional de dicha liberación, mientras que en los demás ámbitos del acontecer noticioso pareciera que nada ocurre… Lo que importa –o parece importar – es el rescate y nada más, pero respecto a las condiciones laborales en la pequeña y mediana minería nada se dice. Es lamentable que los derechos de los trabajadores sean aún en estas circunstancias relegados a un segundo o tercer plano.

Los mineros no se lo merecen, no merecen ser utilizados como objetos propagandísticos para el régimen de turno; en efecto, fueron los mineros quienes salvaron al Gobierno, y no al revés, porque gracias al ya sobreexplotado caso es que la popularidad de Piñera está en las nubes, luego de sufrir considerables bajas antes del derrumbe, hallazgo y rescate de los obreros[3].




[1] CNN México – “Familiares de mineros acusan al presidente de Chile de utilizarlos”.

[2] La Segunda online – ¿Golborne 2014? La idea que seduce a la Alianza

[3] Baja en popularidad de Piñera desata versiones de cambios